La era de los datos

La información siempre ha sido la herramienta más poderosa con la que cuentan los periodistas para hacer su trabajo. Y la información es un conjunto de datos con cierto sentido y coherencia que el periodista contrasta y moldea para contar una historia. Ahora, con el avance y desarrollo tecnológico y la aparición de nuevos medios, se abre un abanico de posibilidades para potenciar el oficio de informar en un mundo digital, donde las noticias fluyen casi al mismo tiempo que suceden, y de muchas fuentes a la vez. 

El periodismo de papel, como lo conocíamos hasta hace unos años, está sitiado. En el mundo digital en el que vivimos casi todo puede ser descrito con números (accidentes, asesinatos, corrupción, enfermedades etc). Con las múltiples herramientas tecnológicas que existen ahora, el proceso periodístico puede dar un vuelco importante, si contamos con la programación necesaria para recoger y combinar información.

Con la dinámica de los tiempos de la era digital, a menudo muchos datos suelen pasar inadvertidos, porque nos parecen irrelevantes, pero si los juntamos y los relacionamos entre sí, con un software adecuado, por ejemplo, pueden lograr un sentido de utilidad importante, pero lo que ningún proceso de automatización podrá reemplazar es el tradicional olfato para las noticias o el criterio periodístico. 

​Ya hay casos de éxito del periodismo de datos en el mundo, como el del periodista Adrian Holovaty con el ChicagoCrime  y medios como The Telegraph, que reveló cómo el sistema de dietas parlamentarias permitía a varios diputados británicos solventar sus costosos estilos de vida o mantener hogares múltiples; o gráficos interactivos como Gapminder, que permite visualizar la pobreza mundial.

Y en realidad el periodismo de datos se puede aplicar a muchos tópicos y temas de interés para la gente. Los medios que lo hacen están ganando reputación y audiencia. Al parecer, ya no basta con ser los primeros en informar, la inmediatez en un elemento clave, pero cada vez es más importante que la información tenga un contexto, una utilidad y una profundidad que ayude a las personas tener una visión más real de lo que sucede a nuestro alrededor y cómo puede afectarles, o a tomar mejores decisiones, según sea el caso.

¿Se está haciendo en el Perú periodismo de datos? No, la verdad, pero creo que más por una falta de visión y decisión de las personas que dirigen los medios que por falta de interés o iniciativa. Se requiere invertir en material humano y logístico. Formar y capacitar a un equipo (periodistas, desarrolladores, diseñadores) en la búsqueda, depuración y visualización de datos puede ser transformador para el oficio de informar, pero tiene un costo y un riesgo que hay que querer tomar. Y el cortoplacismo que hay en las instancias de poder –casi en todos los ámbitos, incluido el periodismo– es un muro de concreto que ha echado raíces en el Perú. Una buena idea puede ser inspiradora, pero lo que realmente cambia la historia son las decisiones.

¿Es posible hacerlo acá? Según mi experiencia (pasé los últimos 10 años en una redacción digital, de estos cinco como editor web), el periodismo de datos tal como se conoce ahora parece estar aún lejos de ser realidad en el Perú. Con equipos reducidos, periodistas que apenas están empezando a formarse en el oficio y una casi nula capacidad para innovar y desarrollar, el proceso será largo y duro. El día a día, la coyuntura cambiante y la cantidad brutal de información que corre por la Red consumen a las redacciones, que casi no tienen margen para detenerse a pensar en el conjunto de herramientas, técnicas y enfoques que ofrece el periodismo de datos.

El oficio de informar ha cambiado en muchos sentidos con la era digital. Antes, la mayor parte del esfuerzo de los periodistas se concentraba en buscar y reunir información, pero ahora que la información es abundante, es más importante es el procesamiento y la visualización. Todos los periodistas se ganan la vida olfateando, reportando y relacionando información. Hoy ha cambiado el proceso periodístico: se necesitan periodistas experimentados que se lleven bien con la tecnología, para extraer datos, analizarlos, seleccionarlos y 'ver' una historia en potencia en ellos. Luego se decide cuál es la mejor estructura narrativa para contar esa historia y que la audiencia la consuma de una forma amigable, dinámica, entendible y oportuna.  Ese es el reto.